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Esta es la generación que hace que la electrónica ya no sea cosa de hombres
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Una noche de verano en playa, con 13 años, vi a dos personas con ropa estrafalaria que escuchaban un trance extraño en un radiocasete. Les pregunté qué era y me hablaron de los clubs cerca de la frontera. Cuando vi a Michael Mayer e Ivan Smagghe pinchar techno fue como una revelación. Supe que quería ser DJ". Habla Morgan Hammer, nacida en el País Vasco francés, aunque residente en Barcelona desde 2008. Se describe como una pinchadiscos de apetito omnívoro: en sus sesiones puede sonar "new wave, acid, techno oscuro, post-punk, rock y mucho más". Es una de tantas artistas de la capital catalana que están aportando un valor femenino a la electrónica que, hasta hace poco, era prácticamente una rareza. Como Awwz, Ylia y Museless, a las que hemos citado en CaixaForum, destaca del género las posibilidades que le brinda.

"Siempre me ha gustado improvisar, desde que empecé a tocar el piano de pequeña. Pero la electrónica da una libertad y un poder que no te encuentras en otros ámbitos", explica Museless, pujante talento de pop electrónico en la línea de Grimes o Chromatics que en mayo editará un álbum de debut que presentará en Primavera Sound. Coincide en ello la curtida DJ techno Ylia: "Descubrí un universo que me permitió explorar nuevos caminos y formas de expresión". La alicantina, también con base en Barcelona desde hace una década, compagina sus sets con un trabajo en la tienda de tecnología musical, enseñanza en cursos y clases privadas o conduciendo un programa, La Guarida, en la radio online dublab.

Entonces, ¿qué ocurre para que a un género tan estimulante no se acerquen tantas mujeres o, al menos, no se les esté dando la visibilidad que merecen? "Generalmente, a las mujeres se les ha reconocido más como cantantes. Pero en la electrónica existe la figura del productor que no canta, que sería mi caso", explica Awwz, DJ y productora de un R&B electrónico cálido y sensual que ella misma bautizó como "shower music". "No se ven tantas que se encarguen de hacerlo todo porque para producir hay que llevar una vida de estudio muy introspectiva", aporta Museless. "Así como en los 50, 60 y 70 sí había ingenieras metidas en la síntesis a las que se está reivindicando ahora", recuerda Ylia, "cuesta ver a mujeres asociadas a un papel más técnico. Parece como si fuese una vertiente reservada al género masculino".

Los tiempos cambian y parece que, afortunadamente, esta singularidad ya es cosa del pasado. "Cuando empecé me resultaba muy difícil compartir mi afición por la música y mi oficio con otras mujeres, pero cada vez hay más y con mucho nivel. Hay mucha visibilidad gracias a páginas u organizaciones como female:pressure, shesaid.so o She Makes Noise", insiste Ylia. Aunque matiza Morgan que "el problema es que sigue yendo lento, las mentalidades no cambian demasiado". Y es que, al margen de nombres más obvios, como el de Cora Novoa, en distintos ámbitos y estilos encontramos sólidas artistas como LCC (IDM), BFlecha (R&B), Zora Jones (footwork) o Tutu (future beats).

Todas ellas coinciden en que hace falta tiempo y un poco de educación por parte de todos para que la situación se normalice. "Si dejamos de hablar de géneros todo se diversificará por sí solo. Cuando subo al escenario defiendo mi música, no mi género", sostiene Awwz. En la misma línea está Museless: "Hay un mensaje que tiene que entrar como un mantra: nosotras hacemos música porque nos gusta, no porque veamos que faltan mujeres. Hay una carencia en la sociedad que viene de la base y una buena solución es dar visibilidad". Profundiza en este problema Ylia: "La gente que lea estos artículos tiene que empezar a ver como algo normal que haya mujeres en la electrónica, pero opiniones para todos los gustos siempre va a haber".

Una palabra que se repite mucho en la conversación es normalización. "Hay que vigilar cómo se promociona nuestra figura porque es delicado y se corre el riesgo de caer en el tópico de tratarnos como curiosidad", elabora Museless. "Es más interesante que hablemos de esto que de otras cosas menos útiles. Mucha gente no se da cuenta de que ser mujer es un peso cada día cuando eres DJ. Me cansa que nos repitan que somos diferentes por ser chicas", expone Morgan.

Ella misma encuentra, con alguna reserva, soluciones como los festivales Her Beats, She Makes Noise o L’Estrany, iniciativas que ofrecen carteles exclusivamente reservados a las mujeres. "Hacen falta para cambiar las cosas. Si no somos nosotras las que nos defendemos, no podemos contar con que lo haga un hombre". Pero tampoco le gusta que se les separe, pues siempre ha defendido "no tener género". Una argumentación parecida usa Museless: "A simple vista parece un poco exclusivista y no sé si es bueno. ¿Cómo lo miraríamos si fuese solo para hombres? ¿Hace falta protegerlo tanto? Puede parecer que da un mensaje de debilidad". Tanto Ylia como Awwz coinciden en que la clave está en no venderlo como tal. "Me gusta que durante una noche o todo un festival solo haya mujeres, pero me gusta aún más cuando no lo publicitan así", dice la primera, a lo que la segunda remata: "Solo me siento cómoda si no lo venden así, porque no favorece sacar del cartel a chicos cuando queremos estar en un plano de igualdad".

Ninguna de ellas ha vivido situaciones desagradables ni tampoco ven que se les hayan cerrado puertas por el hecho de ser mujeres, pero sí han notado conductas puntuales aunque recurrentes que Ylia describe como micromachismos. "En mi día a día hay mayoría de hombres y, cuando estos se juntan, te sientes excluida porque hay la típica camaradería y hombría en la que no entras". También comentarios que van de lo paternalista a lo directamente machista. "Muchas veces se piensan que no hago la música en los directos, que me dedico a cantar y tocar cuatro teclas. A veces hasta han pagado al guitarrista que me acompaña. También se preguntan si el chico que me hace las proyecciones lo controla todo porque está con un ordenador", relata Museless. Aún peor lo ve Morgan: "Cada día me sueltan algo que me pone de mala hostia, pero si no tienes seguridad en ti misma y mal genio se te comen".

Otro de los problemas a los que se enfrentan, ya al margen del género, es que en España cuesta muchísimo vivir de la música. De las cuatro entrevistadas solo Morgan, y con dificultades, puede decirlo. "De la música se malvive, hay que apostar en todos los aspectos por el producto interior y saber exportarlo como se hace en los países anglosajones", opina Awwz, que compagina sus sesiones con un trabajo a jornada completa en una agencia de publicidad digital. Para cambiar esto, señala Ylia, hay que empezar a equiparar el grado superior de música con el resto de grados universitarios. "No se le da mucha importancia desde las instituciones. Ni siquiera está bien regulado. No solo no me llegan los bolos como para darme de alta como autónomo, sino que en 17 años de carrera solo me han contratado una vez en régimen de artista".

Claves para sortear este tipo de obstáculos hay muchas, pero quizá la más importante es que esa red de artistas que existe en Barcelona, y que a menudo se quiere llamar desde distintos ámbitos como escena, empiece a apoyarse más activamente. "Se puede hablar de escena, pero está fragmentada y falta cohesión", dice Ylia, a lo que Awwz responde que "seríamos mucho más fuertes si nos ayudásemos más entre nosotros". Precisamente es lo que hace, pues la propia Museless revela que fue ella quien le animó a perseguir su sueño cuando empezó su proyecto. "Hay un poco de apoyo moral, de decir al otro que crea en sí mismo, que sea sincero y no pierda su esencia".

Más allá del compañerismo, tanto Awwz como Ylia coinciden en que detrás tiene que haber un trabajo exhaustivo. "Mi consejo a todo el mundo que empiece en esto es que se encierre y se pase horas en el estudio porque ahí nunca dejas de aprender", dice la primera. En la misma línea concluye la segunda: "Hay que prestar atención a la parte técnica porque a las mujeres, solo por su género, se les va a exigir mucho más en este sentido. Pero tampoco descuidar la visión femenina, más intuitiva, diferente y abierta que la masculina".

Estilismo Jèss Monterde Maquillaje y peluquería Rubén Mármol (Kasteel Agent) para YSL Beauté y Moroccanoil Asistente de fotografía Iván Montero Asistente de estilismo Sara Freire Asistente de maquillaje y peluquería Cristina Guda Producción Natalia Torres Agradecimientos CaixaForum Barcelona obrasociallacaixa.org AC Diagonal L'Illa marriot.es/BCNDL

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05/04/2017 11:57:20
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